Cemento en Choquequirao

Por Lic. Maricela Tello Silva
Participar en una de las etapas del Plan Maestro Choquequirao, fue una de las experiencias que mejor nos enriqueció profesionalmente.
Luego de muchos meses de recorrer a pie las 29,000 hectáreas, al fin pude llegar a la zona monumental, es decir, aquella que había sido más intervenida para conservarla y protegerla.
El permanecer varios meses en la zona monumental me permitió observar minuciosamente muchos detalles que hubieran pasado desapercibidos en otras circunstancias. Quede sorprendida al comprobar que en algunos dinteles de las puertas se había colocado piezas de cemento.
La intervención arqueológica que implica la conservación y restauración se desarrolla para establecer pistas y elementos para el conocimiento humano del pasado, su historia y la interpretación de su desarrollo y fundamentalmente la proyección hacia el futuro.
Conservar es un proceso que ha sufrido una serie de transformaciones. Hace muchos años involucraba reparar o reconstruir e intentar devolver su apariencia original. No había estudios los profesionales en estas materias y muchas labores de restauración se confiaban a personas con cierta habilidad manual con escasos medios materiales, técnicos y fundamentales. Hoy existen nuevas técnicas, metodologías y procesos científicos.
Cuando se inició la restauración de Choquequirao era el año 1984, hace 30 años, en ese tiempo los que intervinieron no imaginaban que el lugar se convertiría en uno de los espacios que por la riqueza paisajística natural y cultural, hoy es el que más potencial tiene para diversificar el producto turístico y así disminuir la saturación de turistas en Machupicchu.
Luego de una búsqueda incansable motivada por la curiosidad y conocer por que se había utilizado cemento, accedí a los informes técnicos que indicaban que los dinteles originales debieron ser de madera. La madera ha sido utilizada por los incas para este elemento arquitectónico, o sea, dinteles de madera en las puertas líticas y esto hoy aún puede observarse, en Pisaq, en Huchuyqosqo o Kajyacahuana y otros espacios. Entonces en algunas puertas de Choquequirao también debieron utilizar la madera, pero que paso???
Choquequirao sufrió dos incendios, uno en época inca y otro en época republicana, por eso no hay árboles pero si arbustos. En estos incendios debieron quemarse los dinteles originales porque entre todos los elementos líticos, no había ninguno que encajaba sobre las puertas.
Por otro lado hace 30 años, cuando tuvieron que recuperar las piezas querían restaurar las puertas de manera que quede solida por más tiempo, porque estaban seguros que por la inaccesibilidad del lugar, en mucho tiempo no volverían a ingresar equipos a cuidar del lugar.
La madera requiere mayor intervención y cuidado y los técnicos querían garantizar para que las puertas no terminen de colapsar.
Actualmente aún es muy duro llegar a Choquequirao. Es una alternativa que requiere de un gran desempeño físico y mental. Es la caminata de mayor dificultad entre las que se hacen en la región Cusco. Fui testigo durante las innumerables veces que volví a Choquequirao de todos los sacrificios y fortaleza física y mental que exige para visitarlo.
Imagino que hace 30 años, cuando no había los accesos, ni zonas de camping, ni facilidades para llevar y preparar los alimentos ni otros servicios básicos fue toda una proeza luchar con la difícil ceja de selva para limpiar toda esa zona. Personalmente observé lo sacrificado y difícil que era intervenir técnicamente a Choquequirao en el tiempo que participe. Ahora entiendo que en esa época se necesitó de coraje y férrea voluntad para permanecer días y meses en ese lugar.
En la actualidad si observamos con atención se puede ver cemento incluso en Saqsayhuaman, Koricancha, calles del Cusco y en otros lugares.
La conservación del patrimonio involucra la prevención, la mínima intervención y la cooperación interdisciplinaria. Los criterios han evolucionado, existen más normas legales y técnicas al respecto y existe mayor financiamiento. Sin embargo, a pesar de todo ello se cometen errores.

Cusco, 22 de Septiembre del 2015
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